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De un Parto Traumático a un Parto Sanador.

#historiadeparto #partoencasa #partohumanizado #partoorgasmico Oct 07, 2020

Les compartimos la hermosa historia de Daniela Gozález. Una historia que vale la pena leer hasta el final. 

 Cuando llegó a nuestro curso, embarazada de su segundo hijo, recuerdo percibir en su voz y su mirada una combinación de coraje, culpa y miedo; pero con un gran deseo por sanar lo vivido en su primer parto y su inicio en la maternidad. 

Fue maravilloso ver como durnate le curso fue floreciendo junto con su embarazo y su trabajo personal. Recuerdo la última charla que tuvimos, cuando estaba por emprender el viaje de dar a luz, se veía radiante, hermosa, con una sonrisa iluminando su cara. Se precibía ligera y fluyendo con la vida, su mirada había cambiado... ya no había coraje... la culpa había cambiado por perdón y el miedo por entrega. 
 
No me atreví a cortar, ni editar ni una sola palabra, porque cada letra tiene sentido en esta historia (Solo agregue los subtítulos):
 
Daniela Gonzalez, Santiago, Chile. Septiembre, 2020
 
"Quiero escribir mi historia de parto en casa, no quiero olvidar nada. Quiero dejarme escrito el testimonio de lo vivido, aunque dudo que algún día pueda olvidarlo. Primero escribiré el contexto de lo que me llevó a vivir un parto natural en la intimidad de mi hogar, con mi marido e hija.
 

Mi primer parto traumático - Un parto "Normal" (Vía vaginal medicalizado). 

Hace 15 años tuve a mi primera hija, mi Fran (mi Polli)... Confieso que me costó mucho ser una mamá y nunca me detuve a pensar por qué. Evidentemente mucho había de haber sido mamá adolescente, pero durante muchos años sentí que había algo más. Hasta que por esas cosas, la vida me presentó personas muy distintas a mi, que me hicieron cuestionar la forma en que me "habían hecho parir", y lo pongo entre comillas, porque yo fui parte de ese grupo de mujeres que sufrimos violencia obstétrica y que no parimos, si no que nos hicieron parir de acuerdo a sus tiempos y comodidades.

En resumidas palabras el médico que me atendió me programó e indujo el parto con solo 40 semanas de gestación (era febrero y se iba de vacaciones ese fin de semana).

Me pusieron toneladas de oxitocina sintética porque no estaba dilatando, luego me rompieron las membranas, sin preguntarme ni saber qué significaba eso. Empezaron unas contracciones horribles y muy fuertes, así que me pusieron otras toneladas más de epidural que no hizo efecto hasta horas después cuando ya no servía de nada.

Me llevaron al pabellón donde me amarraron porque me movía mucho (por el dolor) y me hicieron una episiotomía (yo me enteré de esto dos días después del parto cuando tenía un dolor insoportable en el periné), también fue sin preguntarme ni explicarme nada.

Finalmente mi hija nacio con forceps (con unas tenazas metálicas que metieron en mi cuerpo para tirar a mi hija) y con la Maniobra de Kristeller, donde la matrona estaba aplastándome con su cuerpo mi pancita para hacer salir a mi bebé mientras me retaba porque yo no estaba pujando (yo no podía siquiera respirar por la presión que ella ejercía en mi).


(Foto ejemplo de enfermera haciendo la peligrosa Maniobra de Kristeller en un parto medicalizado)

Esto es conocido como la cascada de intervenciones y que hace que la experiencia de parto sea tan terrible para tantas mujeres.

Todo esto pasaba mientras el médico hablaba de sus yates en la casa de veraneo que tenía en un lago.

Después de todo esto, me juré a mi misma que no volvería a pasar por esto nunca más en mi vida.

Mi segundo embarazo: del miedo al amor. 

Hace como 6 años la vida me presentó una persona que me hizo hablar de mi historia de parto y ella me contó la suya que era tan distinta a la mía. Una historia que ella hacía sentir que había sido muy potente y transformadora ... en mi mente la escuché y me burlé porque pensé que era de esas hippies locas que no sabían nada.

Y todos los años la volví a ver en el mismo cumpleaños donde nos conocimos y siempre terminábamos hablando de lo mismo... y bueno resultó que la que no sabía nada era yo.

Después de mucho tiempo de hablar con mi esposo, decidimos dejar los anticonceptivos y que la vida se abriera paso.

En ese momento empecé a investigar y a estudiar sobre la gestación y parto, así que nuevamente la vida me llevó por un camino inesperado que me hizo llegar un día a un taller que vi en Instagram llamado "Gestación Parto y Crianza Consciente" que lo estaba dando Vania Morales Echeverría, quien era matrona y doula... lo gracioso fue que yo era la única que no estaba embarazada, pero sentía que tenía que estar ahí.

Y así fue como conocí este mundo de la gestación y parto respetado. Algo que fue como un bombazo en mi alma porque sentí por fin que mi malestar como madre venía de un lugar muy puntual y que podía sanar mi experiencia.

Y bueno luego de 5 meses sin pastillas nos enteramos que venía un nuevo integrante a nuestra familia, me enteré el lunes 23 de diciembre de 2019 a las 5 am con un test de embarazo. Tadashi y la Fran supieron la mañana del 25 de diciembre, cuando el Viejito Pascuero les trajo de regalo una caja con zapatitos de bebe, un chupete, el test de embarazo y la primera ecografía que mostraba un cigoto muy bien implantado en mi útero.

Tuve susto nuevamente, muchos recuerdos llegaron a mi mente a atormentarme y no sabía bien que sentir, solo sabía que ya no era la Daniela adolescente que no sabía nada, que estaba sola y asustada. Esta vez todo tenía que ser distinto y así me propuse vivirlo, me lo merecía yo, Tadashi, el bebe que venía en camino, pero sobre todo mi Fran, ella se merecía que yo hiciera el trabajo de sanar sus inicios.

Todos estos meses me dediqué a estudiar, leer libros muy interesantes y llenarme de las experiencias de otras mujeres que habían vivido un parto natural y que habían sido transformadores.

¿Será que yo también podría vivir eso que con tanta pasión hablaban esas tantas mujeres?

Al principio tenía terror del dolor que podía llegar a experimentar, imaginaba que si con anestesia había sufrido un montón en mi primer parto, sin anestesia sería imposible. Tenía miedo de sentir miedo y de sentir dolor. y en mi búsqueda de sacarme de encima este peso del miedo, fue que conocí a Blanca Zumarraga y a Renee Rodriguez, dos mujeres increíbles que habían creado un curso de preparación al parto (el más completo de todos los cursos que investigué), llamado "Parir Sin Miedo" en Momfulness.life.

Aprendí miles de cosas con ellas que me hicieron dejar de sentir miedo, y pude también reconfigurar mi mente para empezar mi proceso de reparación de mi primer parto, para poder vivir este segundo parto de otra forma. Estaré también eternamente agradecida con ambas, ellas están en distintas partes del mundo, espero algún día conocerlas en persona y darles el abrazo que necesito darles.

En paralelo volví a contactar a Vania Morales Echeverría (la matrona/doula del taller de gestación que había ido cuando yo no estaba gestando), porque en mi cabeza cada vez sonaba mas fuerte "parto en casa". Con Tadashi habíamos planificado un parto natural en clínica, pero el Covid había hecho que clínicas y hospitales hicieran protocolos donde con suerte podía entrar el padre del bebe y muchas veces ni eso. Y yo necesitaba vivir mi parto con Tadashi y con mi Fran, no podía imaginar no estar con ella en ese momento. Así que gracias al Covid-19, nos decidimos por planificar un parto en casa. 

Mi parto, en mi hogar, a mi tiempo, a mi manera.

"Lo hice!!! lo hice!!!!!"

Y bueno, ya con mas menos 4 meses de embarazo, habiéndome cuestionado la vida entera, haciendo el curso de Momfulness.life a conciencia (hice cada uno de los ejercicios y meditaciones propuestas y fue increíble que con cada uno, algo pasaba en mi interior. Es una sensación súper compleja de expresar en palabras. Fue extraño sentir que tenía tantas cosas en mi mente, pero que ordenadas y expuestas de una forma particular, podían por fin tener un sentido constructivo y claro), viendo y leyendo cada live o información que compartía Saberes MatronaGestar y Parir Con Amor y miles de otras mujeres que estaban alineadas con todo lo que yo estaba sintiendo en ese momento. Además de leer los libros, publicaciones y cuánto documental y exposición sobre el inmenso trabajo que han hecho tantos años personas como Ina May Gaskin (La partera del pueblo y activista), Michel Odent (Médico obstetra), Ibone Olza (psíquatra infantil y perinatal), Frida Kaplán, entre otros, que me terminaron de hacerme sentir que un parto fisiológico y en casa es lo que yo necesitaba.

Fue complejo cuando le propuse a mi esposo un parto en casa, fue un NO rotundo (hasta peleamos feo una de las primeras veces), y es que hay mucho miedo cuando no se tiene la información, la preparación ni la planificación adecuada.

Muchos de nuestros amigos se asustaron cuando en algún momento lo comentamos para tantear terreno.

Cuento corto, Tadashi sabía que para mí, sería terrible tener que vivir un parto sola (los protocolos de muchos hospitales y clínicas estaban negando la entrada de cualquier persona que no fuese la parturienta), entonces menos posibilidades había de que entrara con mi esposo y Fran.

Además, muchas mujeres en las distintas redes sociales, estaban denunciando que les apuraban el parto con inducciones innecesarias y que si estas seguían demorando, terminaban en cesáreas.... obvio, es evidente que las instituciones de salud no quieren tener mujeres con trabajos de parto "muy largos" (trabajos de partos normales) porque no es rentable que una mujer use 15 horas una camilla o pieza, cuando en 20 minutos te sacan la guagua y te cobran más. Todo esto disfrazado de los peligros que corría una mujer pariendo en plena Pandemia. Y como en general, las mujeres no nos preparamos para el parto, no sabemos que es normal o aceptable que nos hagan cuando estamos adentro, dejamos nuestro parto en manos de médicos, para los que nuestros partos son uno más, no tomando en cuenta que para nosotras es un momento único e irrepetible. Mujeres por favor, no dejemos que nos infantilicen más. Informémonos.

Tomando todo esto en cuenta, y habiendo tratado de traspasarle la mayor cantidad de información a mi esposo, comprendió que efectivamente lo mejor para nosotros era el parto en casa.

Y así fue que luego de meses de observar y analizar los distintos equipos de matronas pro parto en casa, fue que el equipo de Flor Flor y Ale Montero (Gestar y Parir Con Amor, @Evaluz), me hizo sentir que eran las indicadas.

Las contacté, y me dijeron que no había ningún problema. Me enviaron de vuelta un tremendo protocolo de acción en caso de a, b, c, etc. cosa que pasara. además de que yo debía cumplir con varios requisitos para optar a esta forma de parto. (Me sorprendió heavy la minuciosidad del escrito, pensaron en absolutamente todo!).

Con esto ya me sentía hiper segura y tranquila. Lo único malo, fue que al día siguiente, recibí un mensaje de la Flor Flor diciéndome que no podrían atender mi parto. Casi morí, lloré mucho y con mucha pena. Le escribí a Vania Morales Echeverría para que me recomendara otro equipo. Cuento corto, me seguí metiendo en los lives que siguieron haciendo esos días y no se si fue por constancia (hinchapelotas en realidad) o que, pero finalmente conversamos nuevamente y si me atenderían.

Fui la más feliz en ese momento. jajaj Además aproveché de conversar con Vania para pedirle que fuera mi doula, que para mí, sería muy significativo su acompañamiento, ya que mucho de lo que estaba pasando en ese momento fue gracias a haberla conocido. Así que luego de conversarlo, quedamos en que ella sería mi guardiana, mi doula. La felicidad era inmensa en ese momento

Domingo 24 de Agosto,

Para el día del parto planifiqué una mini celebración con cositas ricas para comer, que estuve preparando en la semana y dejado congeladas para luego solo meter al horno. y una de las cosas que quería era una trenza de ajo que prepara una vecina en mi edificio (Sofia Favre Garcia), es lo más rico que he probado en un buen tiempo, así que le pedí una para ese domingo y tener "porsiaca".

Resultó que mi vecina, me cambió la harina y me di cuenta porque la textura era distinta. El tema fue que empecé con dolor de guata, con retorcijones muy molestos y por supuesto odié a mi vecina por cambiarme la materia prima.

En fin, pasé toda la noche con molestias y no podía ir al baño. A la mañana siguiente a eso de las 9 am, voy al baño y sorpresa! tapón mucoso fuera!. En ese punto el "dolor de guatita" había pasado de ser de vez en cuando, a ser cada 20 minutos, y luego cada 10, y así supe que mis molestias no eran por la harina, si no que eran contracciones jajajaja (perdón vecina por maldecir tu maravillosa trenza de ajo).

Le avisé a mis amadas matronas que la fiesta estaba por empezar. Yo estaba preocupada de no poder entrenar en post parto hasta 6 semanas después, así que le pregunté a la Flor si podía hacer la última sesión de entrenamiento antes de que partieran las contracciones más fuertes y me dijo "métale no más!". Así que eso hice y logré terminar mi meta de ejercitar durante absolutamente todo el embarazo (muchos ven a las embarazadas como débiles y frágiles. Yo la verdad nunca me había sentido tan fuerte en toda mi vida, como en esos 9 meses).

A eso de las 5 de la tarde del lunes 24 bajé una app para contar contracciones para avisarle a las chiquillas en el momento adecuado para que se vinieran a nuestro hogar.

Pasamos el resto de la tarde preparando nuestro mini banquete de celebración hasta que como a las 21-22 hrs ya las contracciones me hacían quedar en pausa físicamente, pero ejecutando todo lo aprendido para surfear la ola y abrazar cada contracción que venía. En ese momento le dije a Tadashi que desconectaría mi mente y que necesitaba que el tomara el control del mundo mientras yo me empezaba a sumergir en planeta parto. Propuse intentar dormir, fracasé rotundamente. Imposible estar acostada (como diablos en las instituciones médicas nos hacen estar acostadas, qué sufrimiento!).

Tadashi y Fran alcanzaron a dormir un par de horas y yo me levanté a leer mis apuntes empoderadores y superpoderosos que contenían toda la magia y coraje acumulados durante la gestación. Medité un buen rato, respiré y vocalicé. Lo que hizo que mi mente y cuerpo se alinearan con lo que estaba pasando y se relajara un poco.

De aquí en adelante, yo ya estaba en planeta parto y lo que contaré, es basado en lo que recuerdo y porque luego vi las fotos y videos que me ayudaron a ordenar los momentos, pero me cuesta hilar una idea con otra.

Casi a la media noche Tadashi y la Fran se levantaron para acompañarme y mientras él metía al horno las cosas para tener listas, pa cuando llegaran las matronas, mi Fran hizo algo que me llenó el corazón. Ella le pidió a cada miembro de mi familia que me escribiera una carta con la finalidad de leérmelas ese día y juntar toda la oxitocina posible para facilitar el trabajo de parto. Fue un gesto hermoso de parte de mi hija y mi familia. Aunque no alcanzamos a leerlas todas porque las contracciones no me dejaron. Pretendo hacerlo cuando bebe Akira cumpla su primer mes de vida en una mini celebración de amor.

En algún momento después de las 12 de la noche, llegó mi doula/matrona Vania Saberes Matrona), con quien siento una conexión especial. Su presencia me ayudó mucho a que todo fuese más llevadero (las contracciones eran cada vez más dolorosas y me empecé a asustar un poco). Ella fue como una maga todo el tiempo, que adivinaba lo que yo estaba necesitando en cada momento. Eso me llamó mucho la atención porque nadie en el mundo había estado tan perceptivamente asertiva con cada cosa que ni yo sabía que necesitaba.

Después de un rato llegaron la Flor Flor y la Ale (Gestar y Parir Con Amor) a armar la piscina de parto en nuestra pieza (si señoras y señores, fue con piscina y todo!!!). Y yo figuraba en la pieza de la Fran con la Vania aplicando cada técnica de manejo no farmacológico para el dolor. Lo que más me sirvió fue vocalizar y el rebozo, fantásticos!

En algún otro momento me avisaron que ya podía meterme a la piscina y WOW! bendita piscina, alivió bastante el malestar. Y ahí me quedé, rendida ante cada contracción, viviéndola y aceptándola completita.

 

Pasó un rato (ni idea de cuánto), y la Flor Flor me revisó para ver en cuanta dilatación iba, para mi sorpresa, estaba en 7 centímetros. Solo faltaban 3 más! Y yo me sentí bien porque ya estaba en fase activa y las contracciones habían sido más llevaderas de lo que esperaba. Entré nuevamente en la piscina, aunque empecé a cocinarme de calor y pedía que abrieran el ventanal y las matronas cagadas de frio jajaja eso después me dio risa.

En eso, mi tranquilidad se vio mermada porque estaba empezando a amanecer, lo que hizo que me cuestionara la hora, ya eran las 7 de la mañana y sin darme cuenta, desde que me revisaron habían pasado 3 horas. Me volvieron a revisar y solo había avanzado 1 centímetro.... Me puse muy nerviosa de no haber sentido cuánto tiempo había pasado, de haber avanzado tan poco y mi mente empezó a flaquear y a dudar de todo. Las matronas me dijeron que todo iba bien, que no me preocupara... obviamente me fui a la chucha con la preocupación, y ahora que han pasado varios días, siento que eso me frenó harto en el proceso.

Creo que todas pudieron percibir mi intranquilidad y me dijeron que no había problema en seguir a ese ritmo, pero existía el riesgo de que mi mente y cuerpo se cansaran y que finalmente tuviésemos que hacer un traslado a la clínica por agotamiento, algo que evidentemente quería evitar a toda costa. Así que me propusieron separar las membranas del útero (maniobra de Hamilton), eso haría que fuese más fluido todo, pero que me dolería. Luego de conversarlo con mi doula y evaluar los pro y contra, decidí hacerlo.... y sip...me dolió como el demonio !!! jajaja

Me di cuenta que el cielo estaba cada minuto más claro, y como buena mamífera, instintivamente me fui a esconder al closet que estaba mas oscurito.

Tadashi en todo momento estuvo haciéndome cariño y masajeándome en cada contracción. Cuando la luz llegó al closet, me escondí en el baño con toda la oscuridad posible (curiosamente sentía que las contracciones eran mucho menos fuerte cuando las tenía en la oscuridad).

Volví a meterme en la piscina y ahí estaba mi Polli y Tadashi dándome ánimo y valor para seguir. En ese momento sentía que no iba a poder continuar y que tendríamos que irnos a la clínica. Empecé a tiritar. Estaba cansada física y mentalmente, ademas confieso, que estaba muy asustada. Yo miraba a Tadashi y a Fran que solo me trasmitían una tranquilidad inquebrantable. Eso me ayudó mucho a sentir que las cosas no se veían tan mal como yo estaba sintiendo. Así que seguí con mi Polli dándome su manito y Tadashi echándome aguita en la espalda.

En eso la Caro me dice que salga de la piscina, que falta poco y por el tema de las células madres que guardaríamos, no podía tener el expulsivo (salida del bebé) en el agua porque se contaminaría la muestra. Así que salí del agua y me acosté en la cama, con la Fran a mi lado derecho y Tadashi a mi izquierda. La Flor Flor volvió a examinarme y ya estaba en casi 10, pero aún había un pedazo de cuello uterino que estaba estorbando y no quería ceder, así que tuve que hacer unos pujos dirigidos para que cediera.

Y así empezaron los pujos... Ni idea cuántas veces había pujado, cuando la Flor Flor me dice "toca es la cabecita de tu bebé, ya no falta nada". Así que con cada contracción que venía yo pujaba para poder conocer a bebé Akira. Y en medio de los pujos, y para mi NO sorpresa, me dio un CALAMBRE espantoso!!!! (desde chica que siempre he hecho calambres), pero jamás se me pasó por la mente que un maldito calambre me atacaría en pleno parto. Así que como pude, le dije a la Fran que me masajeara el muslo derecho porque no podía con un pujo y un calambre a la vez, pensé que haría cortocircuito jajaja.

Y bueno, siguieron los pujos y llegó un pujo donde empecé a sentir un ardor en la vagina muy fuerte, que yo sabía que era el tan comentado "anillo de fuego" que una siente que se va a partir en dos y es porque la cabeza del bebé está saliendo (en mi mente solo me repetía, "webona, ya estás aquí, recorriste un camino muy largo, sabes bien que este dolor es intenso, pero es pasajero y que será liberador, rÍndete a este dolor, no te va a matar, vívelo y deja que llegue sin resistirte". Así que le hice caso a mi mente y en el siguiente pujo salió bebe Akira!, con sus ojitos bien abiertos y atento a todo lo que pasaba a su alrededor, me lo pusieron encima y yo no podía más de emoción, alegría, y una sensación de orgullo por mi misma infinito y que me es muy difícil de explicar en palabras.

En ese momento yo solo repetía "LO HICE!!! LO HICE!!" jajajaj ahora veo el video y me da risa porque todos respondían "Si", lo hiciste" (como si no fuera evidente que había otro ser humano en la habitación) jajaja. Además que en el video puedo ver desde otra perspectiva todo lo vivido, y lo que más me encantó fue ver a la Fran y sus expresiones y lenguaje corporal de emoción, sorpresa y felicidad. Cuano salió la cabecita del bebé, Fran se asomó y abrió tremendos ojos y boca de sorpresa. No todas las adolescentes tienen la posibilidad de ver parir a su mamá de esta forma. Ella no podía creer lo que sus ojos veían cuando bebe Akira salió, se pegó un salto en la cama y quedó estampada en la pared con la cara de "feliciasombro" y los puños cerrados (no sé por qué me fijé en esto).

La carita de mis hijes cuando nos conocimos por primera vez, es algo que nunca podré olvidar.

Se hizo corte de cordón tardío, que es cuando se espera a que el cordón deje de latir y se ponga blanco antes de cortarlo. Esto con la finalidad de que toda la sangre que le pertenece al bebé, llegue a él desde la placenta, antes que corten el cordón.

Hicimos contacto piel a piel y esperamos que él mismo buscara su alimento, hasta que se acopló a mi pecho perfectamente (y no me dolió nada debo mencionar).

Ahora había que esperar a que saliera la placenta que no tenía ganas de salir espontáneamente, así que tuve que pujar un par de veces más para sacarla. (Esta parte fue fome y por más que estudié, nunca supe que podía ser tan incómodo).

Luego había que evaluar si había habido daño en el periné, donde hace 14 años me habían hecho una episiotomía. Y resultó que si me desgarré un poco y me tuvieron que poner puntos (esta parte fue una mierda porque me pincharon la Sonia que ya estaba adolorida, para poner anestesia local). Luego hacer el zurcido pertinente que a pesar de la anestesia, me dolió también.

Solo quiero aclarar que mi umbral el dolor es una mierda y es muy bajo, a mi TODO me duele en exceso.

Finalmente, luego de todo lo vivido, y con bebé Akira aun en mi pecho piel a piel, llegó a mis manos el tan esperado BATIDO DE PLACENTA (SIII !!! también comí de mi placenta). Y es que también leí un par de cosas sobre este tema y, el comer tu placenta ayuda en el recambio drástico hormonal que hay entre las hormonas del parto y las hormonas de estar recién parida. Lo único que puedo comentar, es que después del batido, sentí que mi mente y cuerpo revivían. Me sentí tan pero tan bien, que podría haber salido a correr jajaja

Entre telones:

Hay algunos entre telones que después del parto, al conversar con las matronas y mi familia me fui enterando o acordando (pasa a algunas mujeres que no se acuerdan de algunas cosas por estar en planeta parto).

Algunas de ellas fueron:

- Varias veces me hablé a mi misma explicándome y argumentando el por qué no debía sentir miedo. Hay un video y al parecer lo hice muchas veces. jaja

- Hay otro video donde la Fran me esta dando la mano y me vino una contracción y a la pobre le apreté tanto la muñeca que la lesioné. Estuvo dos semanas con la muñeca hinchada y con dolor. jaja pobrecita.

- Ese olor exquisito a bebé es el mismo que tenía en mi Sonia hasta días después del parto XD jaja. Asumo que debe ser el olor del líquido amniótico.

- Justo después de que Akira salió, le dije a Tadashi que tal vez ya NO quería un tercer hije en un futuro.

- Hoy, a casi 4 semanas de ese día, no se si pienso lo mismo del punto anterior.

- Nuestras familias no tenían idea de que tendríamos el parto en casa. Sabemos que existen muchos miedos respecto al tema y que es muy complejo conversar con otra persona que no esté interiorizada en el tema, así que decidimos no decirles y creo que fue lo mejor. Yo pude estar tranquila en todo momento gracias a esto. Así que fue muy gracioso e impactante para ellos cuando los llamamos por videollamada y estábamos con nuestro nuevo integrante y en nuestro hogar.

- En la fase expulsiva, entre contracción y contracción empecé a decirle a mi Fran cuánto la amaba y cuánto lamentaba no haberla podido parir de forma más consciente y protegida. Que con el proceso que estaba viviendo en ese momento esperaba sentir de alguna forma que esa herida tan antigua, de alguna forma, sanaría.

Mis reflexiones más importante son:

- Ojalá puedan vivir una gestación, y una mapaternidad consciente. Puede ser una experiencia enriquecedora muy transformadora.

- Ojalá más familias, maridos e hijes, quieran ser parte del proceso. Para mí Tadashi fue clave cuando pensé que me iba a rendir. En todo momento fue un roble y jamás se acobardó o dudó. Y eso fue gracias a que también se preparó mucho. Sin duda, sin él a mi lado, nada de esto hubiese sido posible.

- Qué suerte que Ale y Vania grabaran y fotografiaran tantos momentos épicos! Nunca lo conversamos antes del parto, pero agradezco infinito que lo hicieran.

Finalmente liberé mi culpa de sentirme "Mala madre".

Y lo más importante de todo (a parte de nuestro hermoso nuevo integrante) fue que, luego de 15 años de sentir que yo estaba "rota", sentirme mala madre, creo que por fin me libero de esa carga y que puedo disfrutar de maternar de una forma que no creí posible.

Agradecimientos:

Gracias a mi hija mayor, por darme la oportunidad de aprender tanto de mi misma, por darme la oportunidad de querer volver a intentarlo y por lo maravilloso que se siente estar viviendo todo lo escrito.

Gracias a mi hijo menor, que me prestó en parte su gestación para poder sanar la de su hermanita Fran.

Gracias a mi compañero y amor de mi vida Tadashipor embarcarse en este tremendo viaje y ser el mejor marido que una mujer pudiera tener.

Gracias a mis matronas bellas VaniaFlor Flor y Ale Montero por tanta sabiduría, sororidad y entrega con nosotros. Tienen un lugar especial en mi corazón.

Gracias a Blanca Zumarraga Renee Rodriguez por su entrega y enseñanzas. Aprendí tanto, me hice fuerte y entendí muchas cosas que por años había evitado trabajar.

Gracias a nuestras familias por amarnos y respetarnos sin juzgarnos.

Gracias a mis ancestras por permitirme estar aquí.

Y gracias a todos nuestros amigos, los que han estado siempre, los que llegaron y los que dejaron de ser.

A todos, mis agradecimientos. Nada sería lo mismo sin toda la experiencia acumulada.

Soy extremadamente feliz, espero que todos alguna vez en su vida, sientan lo que estoy sintiendo hoy.

Besos, abrazos y oxitocina por siempre.

 

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